Escondida, solitaria, en capullo he sorprendido,
A una rubia flor de cacto en mi jardín poco visitado,
Lento me he acercado, sin hacer ningún sonido,
Cuántas como ella habrán nacido aquí me dije disgustado.
Tendré un recuerdo de ti, murmuré, en un cuadro te
pondré,
Esta noche nacerá decía, mientras le tomaba una foto,
Así eterna cuando no estés yo te veré; en el jardín
murmuré,
Mientras mirando el botón, mi alma volaba en el tiempo
remoto.
Luego de cena ligera me fui pronto a dormir,
Mañana será otro día para otras cosas hacer,
Recordé que sólo un breve día dura su existir,
Me levantaré temprano, me dije, la quiero ver.
¡Allí estaba como flor, completa, brillante!
¡Te esperé le dije! Parecía que sonreía,
No había ruidos, un extraño silencio había en ese
instante,
Que sólo ella estuviera, como una dama, en el jardín
parecía.
No importaba el tiempo, la seguía contemplando,
No sólo era perfecta en sus formas, también en su
único aroma,
No entendía entonces por qué algo de tristeza se iba
formando,
Que hizo eco en el canto distante de una paloma.
Los humanos no sólo contemplamos flores también
trabajamos,
Antes de salir de casa la volví mirar,
No estaba en los planes, pero por el trabajo de improviso
viajamos,
No pude verla y la llegué a olvidar.
Han pasado varios días y recordé a la flor,
Sólo quise ir a curiosear más no estaba seguro,
Ya no había en ella, inmóvil, encogida, ningún
resplandor,
Es sólo una flor me dije, más no repitas eso en el
futuro.
Ω
No hay comentarios.:
Publicar un comentario