Un gusano, devorando mis
brillantes hojas, he descubierto,
Muy furioso, me dispongo a
exterminarlo,
Mi jardín estará bello, pero
contigo muerto,
A quien más, sólo a él puedo
inculparlo.
Me apuro en ir por la herramienta
con insecticida,
Al lado de ella, encuentro a una
mariposa muerta,
Aquella flor volante, en tan
frágil cadáver convertida,
Con cuerpos de tantas hormigas
sobre ella, cubierta.
Aquel cuadro me detuvo, me hizo
pensar por un instante,
Qué fácil es destruir a lo que
tiene vida,
Ya no cabalga en las brisas,
aquella mariposa elegante,
Con el líquido de muerte la oruga
está perdida.
Llevo en mis manos, la muerte
para aquel gusano,
Recuerdo que si vive se
convertirá en mariposa,
No se puede tener todo, me dijo
un rumor lejano,
Hoy fea oruga que una hoja
convierte, en una vida hermosa.
No se puede tener todo, me repite
aquel rumor,
Lo más bello de gran sacrificio
nace,
A la basura voy con aquel líquido
matador,
Habrá nuevo insecto, que mis ojos
su color vibrante abrace.
Ω

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