lunes, 7 de octubre de 2019

“Un pedazo de noche que en el día brilla”



Cómo serena  el alma por unos instantes,
El ver volar a los insectos,
Por momentos al verlos tan elegantes,
No pueden ser minutos  más perfectos.

Allá flotando en el tibio aire,
Pequeña, negra, delicada avispilla,
Vuela de allá para acá con gran donaire,
Un pedazo de noche  que en el día brilla.

Con potente zumbido de pronto ha llegado,
Un dorado, enorme abejorro,
Con cuidado, lento me hago a un lado,
Así un doloroso  pinchazo me ahorro.

Lo veo muy feliz y sin apuro,
Besuquear acá un clavel allá una rosa,
Dónde estará su hogar para mi murmuro,
Ahora en hoja de floripondio reposa.

Tener un jardín y cuando es primavera,
No sólo las flores calman el alma agotada,
Ser como ellos libres quien pudiera,
Toda la vida a beber néctar dedicada.


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